Fútbol Profesional
25 de enero de 2018

A 40 años de la hazaña más grande

Hoy, 25 de enero del 2018, se cumplen cuatro décadas de la consagración en el Nacional 77.

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El 25 de enero para todos los hinchas de Independiente es una fecha patria. Una de las tantas, pero sin lugar a dudas es la más emocionante. Primero porque es el cumpleaños de Ricardo Enrique Bochini, el máximo ídolo de toda la historia del club. Y, para ponerle la frutilla roja a la torta, el almanaque indica que hace 40 años se consumaba la mayor hazaña del fútbol mundial. Sí, la mayor... y si alguien tiene alguna duda que pase por Avenida Mitre 470, por el estadio Libertadores de América o que mande un mail. A continuación le contamos la nuestra.

Independiente venía de pelear palmo a palmo con River el Metro 1977. No le alcanzó y quedó segundo de aquel equipo que diría Angel Amadeo Labruna, el segundo goleador histórico de nuestro país detrás del Arsenio Erico. Ese torneo terminó un 13 de noviembre y a la semana comenzó el Nacional. Sin tiempo para lamentarse, José Omar Pastoriza preparó a sus muchachos para buscar el título doméstico que se le negaba desde 1971. Claro, en el medio se ganaron cuatro Libertadores, una Intercontinental y tres Interamericanas. Reforzó el plantel con Mariano Biondi, Pagnanini y Osvaldo Pérez, entre los más destacados. Ellos se unieron a la gran base que tenía al Bocha, Trossero, Villaverde, Galván, Larrosa, Outes, Magallanes, Rigante, más Bertoni con algunas nanas. El Diablo integró la Zona D y sólo el primero clasificaba a semifinales. Belgrano de Córdoba fue el que le peleó palmo a palmo hasta que en el cruce en la Doble Visera un 3-0 contundente puso al CAI entre los cuatro mejores del torneo. ¿Los otros tres? Newell´s, Talleres y Estudiantes de La Plata con Carlos Bilardo como DT. Con el Pincha hubo que jugar a semi. Fue 1-1 en 1 y 57 (el mismo día a la tarde se sorteó el Mundial 78) y 3-1 en el alargue en Avellaneda. La otra serie quedó en manos de la T luego del 1-1 y 1-0.

La final quedó para Diablos y Tallarines. La ida se jugó el sábado 21 de enero en Alsina y Cordero. Partido cerrado a pesar de que ambos equipos tenían jugadores de muy bien pie. Los cordobeses, conducidos por Roberto Saporiti, contaban en sus filas a jugadores de la talla de Valencia, Galván y Oviedo, quienes a los cinco meses se consagraron campeones del mundo con la Selección Argentina. Además, estaba Humberto Bravo, quien quedó desafectado junto a Diego Maradona y Bottaniz cuando César Luis Menotti dio la lista de 22. También jugaban Miguel Angel Ludueña, Reinaldi, Binello, Bocanelli, Miguel Angel Bordón, Astudillo y el Mono Guibaudo, arquero de mucha trayectoria. En lAvellaneda fue 1-1, tras sendos penales convertidos por Trossero y Cherini. Las dos sanciones generaron dudas, pero el más beneficiado fue la T. Ya que al considerarse doble el gol visitante, empatando 0-0 en su casa era campeón. Y así fue recibido el plantel albiazul cuando llegaron a Córdoba el domingo 22. Mientras que los Rojos siguieron con su perfil bajo y sabiendo que no estaba nada perdido.

Así fue, señores. Mientras en la calurosa noche de Barrio Jardín todo estaba preparado para la fiesta de la T, a Independiente no le avisaron. Salió a la cancha como si estuviera en campo. Se puso en ventaja luego de una pelota parada que Trossero cabeceó para que Outes por la misma vía derrotara al arquero local. Justicia y silencio en La Boutique. Los muchachos del Pato manejaban el trámite hasta que apareció en escena el árbitro: Roberto Barreiro. Primero dando un penal tras un centro de Cherini que pegó en el cuerpo de Pagnanini. Y luego al convalidar un gol con la mano de Bocanelli. Insólito. Todos los jugadores se le fueron encima. Era un robo descarado. Una ofensa al fair play. El de negro expulsó a Trossero, Galván y Larrosa. Se salvó Rigante quien le tiró hasta un par de manotazos. Bochini se quería ir como el resto de sus compañeros. Los paró el gran Pastoriza. Con su sapiencia y calle los pudo calmar. Tranquilizó y rearmó el team metiendo a Bertoni (falto de estado por su lesión) y Biondi (siempre lo tendremos presente) por Magallanes y Brítez. La idea era aguantar y en una contra poder llegar al empate en dos que le daba el título al Rojo. Y así fue. Tras varias ocasiones desaprovechadas por Talleres, Pagnanini le robó la pelota al Hacha Ludueña e inició el ataque. Las tres B se asociaron. Bertoni, Biondi y Bochini se iluminaron y el milagro llegó tras ese zurdazo mágico de nuestro Dios que Binello no pudo sacar y el travesaño se estiró un poquito para que la pelota llegara a la red.

Después hubo que contener los embates de un equipo que quedó golpeado contra otro con el pecho inflado. Y la hazaña se consumó. Porque Independiente jugó contra Talleres y todo un país gobernado por militares que veían bárbaro que un conjunto del Interior se consagre. No pudieron. Les arruinamos todo. No se dieron cuenta que era el cumple 24 de Bochini y el mejor regalo fue este campeonato. Por siempre en la historia.