Fútbol Profesional
13 de diciembre de 2017

Es hoy, Independiente

El Rojo buscará la gloria esta noche (20.45 hs Argentina) cuando visite al Flamengo en el mítico Maracaná.

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Independiente levantará sus brazos en el majestuoso Maracaná a sabiendas que tiene un gol a favor en esta gran final ante Flamengo. Será la parte 2 de una definición con tinte histórico, por el marco, por el fútbol, por todas las expectativas que se han generado. ¿Pero cuánto es el valor de la ventaja inicial para Independiente?

El Rojo participó de 24 finales y son pocos los antecedentes donde el Diablo se quedó con la victoria por mínima diferencia, ya sea en la Doble Visera y en el Libertadores, y los resultados fueron disímiles.

En 1964, Independiente venció por 1-0 a Internazionale con gol de Mario Rodríguez. Sin embargo, los italianos ganaron 2-0 en la revancha y se consagraron en el Bernabéu con un apretado 1-0 en tiempo suplementario.

El Rojo sufrió en 1975 los choques con Atlético de Madrid. En Avellaneda ganó por 1-0 con tanto del Mencho Balbuena, pero en el Vicente Calderón el Aleti venció por 2-0. Una aparición del Ratón Ayala, jugador argentino que había disputado el mundial de Alemania el año anterior fue determinante para la consagración.

La última definición de Independiente fue ante Internacional de Brasil. El Rojo ganó 2-1 como local (Cabezazo de Maxi Velázquez y Tiro Libre libre de Marco Pérez que se desvía en la barrera) y tuvo que definir en Brasil. Faltando 7 minutos Kléber sentenció la serie al poner 3-1 con un penal.

El único antecedente favorable ocurrió en la Libertadores 1965 cuando el Rojo con tanto de Bernao. En Montevideo, 3 días después, Peñarol se cobró revancha por 3-1, pero a las 72 horas siguientes, Independiente aplastó 4-1 a los uruguayos y ganó la por entonces segunda libertadores.

Triunfos ajustados como local representan una señal inequívoca de una de una revancha muy apretada. Las rachas están para cortarse, y si encima Independiente mantiene su nivel, su actitud y su preponderancia en el verde césped del mítico Maracaná, el camino hacia 1995 puede vivirse un dejá-vu.