Fútbol Profesional
28 de junio de 2017

Orgullo rojo

Los aplausos que despidieron a los jugadores desde los cuatro costados es una clara e inequívoca señal que el camino trazado ha sido el indicado.

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Fotografía: MN Agencia

Durante 2017 Independiente jugó 19 partidos con rendimientos dispares quizás, pero evidentemente de menor a mayor.

El logro máximo fue la reivindicación futbolística por la línea que trazó Ariel Holan y replicaron sus jugadores. Un equipo con jugadores nacidos en el club como Barco, Bustos, Benítez, Franco, Figal entre otros, nos devolvieron la esencia que siempre supimos cultivar. Pelota al pie, pase al compañero, vista al frente, llegada colectiva.

En este conjunto se agregaron jugadores como Tagliafico y Campaña que llegaron al corazón del hincha, y además, el mérito del cuerpo técnico fue recuperar otros valores como el juego y la velocidad de Rigoni, la marca y la clase de Sánchez Miño, la mirada conceptual de Nery Dominguez, el despliegue de Rodríguez.

Un lado flaco fueron las lesiones. Por debajo del cien por ciento, Albertengo, Erviti y Gigliotti no llegaron a su techo. Pero nadie está en falta. Son imponderables que se deben evaluar en el momento.

Independiente tuvo un gran semestre y una emotiva recuperación. Disputó grandes partidos y un cierre ante Lanús, el Campeón Defensor de este torneo, que pareció incompleto. Sin embargo, el Rojo dispuso de 13 situaciones para convertir y solamente una vez llegó a la red. Solamente por este delgado límite, por ahora, la Copa Libertadores se llama Sudamericana.

Queda la Copa Argentina y la Copa Sudamericana. No queremos ventanas auxiliares de consagración que nos deleguen derechos. Independiente aún puede jugar la Copa Libertadores y el sueño, ese que a veces nos estremece el corazón, jamás dejará de apagarse.

Nota: Gustavo Berlingieri

Edición: Ramón Fernández Pallavedino